Y segunda salida de ¿en punto o a y media? a la España profunda, más bien al Burgos profundo, ni más ni menos que a Quintanalara, un pueblín de Tierra Lara.
Estuvimos con los Artesanos Bajo Teja, mejor dicho con las artesanas: Emiliana y Rosita, que eran las profes de tejer escarpines a la manera tradicional.
Allí teníamos la muestra de dos calcetines de lana pura bien rasposa, pero a nosotras nos dejaron acrílico 100% que no pincha ni hace bolas. Y que al principio pensabamos que tenía un color muy feo y luego nos dijeron que era adrede para que se pareciera al color de la lana que se usaba entonces.
Habían dispuesto un saloncito/bar del pueblo con la chimenea a todo meter (no olvidemos que era el fin de semana de la Tormenta Perfecta) y había agujas para todo un ejército tejiendo allí.

Ahora, ¡qué mini-agujitas! ¡Y cómo pinchaban las jodías, recien afiladitas estaban!
Total, entre montar puntos y hacernos con las agujas se nos había pasado media mañana. Y luego claro, no se avanzaba nada, no cundía... por eso me gustan a mí las agujas grandes, porque en poco tiempo lo tienes hecho.
Ahora, Nere como siempre tan apañá, se fue con todo su kit de bambú y cogió un 3.5 o algo así (yo creo que las demás teníamos un 2) y claro, entre lo rápida que es y que iba a todo meter... pues nos dejó en feo. Menos a Esther, que aún con las agujas enanas iba a velocidad supersónica.
Bueno, comparad por vosotros mismos y a ver si adivináis de quién es cada labor.

Mis fotos no son ninguna maravilla, a ver si Virginia me pasa las suyas
En fin, nos lo pasamos muy bien, fuimos el entretenimiento mañanero de los nativos (se pasó todo el pueblo a ver a las extranjeras), bebimos un caldito muy rico, nos volvimos sin calcetines y marujeamos sobre el ganado masculino, que hemos de decir, no estaba nada mal para los números poblacionales que había.
Y a lo mejor hasta se nos incorpora Emiliana al grupo. Qué majetona ella. Y con muy buen gusto para la combinación de colores y motivos.
Habrá que repetirlo al año que viene.